Dr. Carlos Godoy | Lesiones de Ligamento cruzado anterior de la rodilla
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LESIONES DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR DE LA RODILLA

Éste ligamento se localiza en el interior de la rodilla y es de gran importancia funcional ya que contribuye a estabilizar la rodilla tanto en sentido antero-posterior como rotacional y se le ha dado un énfasis especial en atletas de alto rendimiento que requieren estabilidad para correr y cortar, patear y realizar actividades de pivotaje.

SINTOMAS Y VALORACIÓN

En la actualidad se ha observado un incremento en la población de este tipo de lesiones. El Orthopaedic Knowledge Updatede de la AAOS atribuye esto al énfasis actual por actividades tipo “fitness” y su incidencia actual es de 1 en cada 3500 personas con un incremento importante en aquellos que practican futbol soccer, basquetbol, futbol americano, etc. Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) han sido asociadas a cambios degenerativos y lesiones meniscales a largo plazo y la toma de decisiones en cuanto a su tratamiento está ligada fuertemente al nivel de actividad del paciente.

 

Ésta fase inicia realizando una buena historia clínica del paciente que incluye el mecanismo de su lesión y por lo general se asocia con dolor e inflamación de la rodilla en las horas subsecuentes causadas por la acumulación de sangre en la articulación (hemartrosis). Es frecuente que el paciente refiera un “chasquido” en el momento de la lesión. Terminada la fase aguda de la lesión, es frecuente que el paciente no pueda reincorporarse a sus actividades habituales refiriendo inestabilidad de la rodilla.
El médico debe de realizar las pruebas clínicas necesarias para confirmar el diagnóstico y se complementa con estudios de imagen como radiografías y la resonancia magnética nuclear (RMN) siendo éste último el estudio considerado como “gold standard” para el diagnóstico de ésta lesión con una eficacia de 90%-98%.

 

TRATAMIENTO

Nuestro equipo realiza plastias de LCA por vía artroscópica la cual tiene los siguientes beneficios
1.- Abordajes quirúrgicos más pequeños
2.- Menor tiempo de recuperación
3.- Estancias hospitalarias más cortas

Aunque el “Timing” de la cirugía es un tema debatido, nuestro equipo prefiere iniciar un esquema de fisioterapia antes de la cirugía para recuperar los rangos de movimiento, conservar fuerza muscular y disminuir la inflamación, ya que está demostrado que éste esquema disminuye el riesgo de ciertas complicaciones (Duquin TR et al).
El LCA no se sutura ni cicatriza, se tiene que substituir por tendones que harán la función de LCA a través de túneles óseos. Preferimos realizar la plastia de LCA con injerto antólogo de Recto Interno y Semitendinoso sobre otras técnicas como la HTH (tendón rotuliano) y las técnicas que utilizan aloinjertos de cadáver ya que en la actualidad está demostrado que otorga mejores resultados funcionales a largo plazo (Wipfler et al).
De la misma manera nuestro equipo prefiere realizar reconstrucciones anatómicas de LCA sobre otras técnicas comunes como las transtibiales (que otorgan menor estabilidad rotacional) y dobles bandas (aún no está del todo demostrado su eficacia sobre las técnicas monofasciculares). (Suomalainen P. et al).

 

REHABILITACIÓN

Los protocolos de rehabilitación se dividen en 4 fases de acuerdo a Shelbourne y Nitz:
Fase 1 Periodo Preoperatorio encaminado a mantener los rangos de movimiento completos.
Fase 2 (0 a 2 sem. PO) El objetivo es mantener extensión completa, flexión de 90º, mantener el control del cuádriceps y disminuir la inflamación.
Fase 3 (3 a 5 sem. PO) El objetivo es mantener extensión, llevar la flexión a su rango de movimiento máximo. Se puede iniciar el uso de bicicleta y escaladora.
Fase 4 (6ª semana) Iniciar la recuperación de agilidad y fuerza. Ésta fase tomará de 6 a 9 meses y debe de estar vigilada tanto por su cirujano como por su fisioterapeuta.